Una carta escrita con el corazón albinegro

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Un recuerdo en Blanco y Negro

Nos encontramos todos terminando un año atípico, con una pandemia interminable y largas jornadas de encierro que nos hicieron reflexionar y revivir muchos momentos; el recuerdo plasmado en fotos, producto de los distintos homenajes llevados adelante por el club, nos sensibilizó y nos trasladó a nuestra juventud y adorada infancia.

En este mes se cumplen 40 años de aquel campeonato de Blanco y Negro del ’80…algo muy esperado por todos los hinchas después de 16 años… …por lo que ese logro fue muy festejado.

Pero me quiero detener en otra mirada de aquel 1980…ese año “el Negro” Otero y Miguel Pekel (Miguelo), fueron los ídolos e hicieron muy felices a dos niños de 5 y 8 años, que acababan de perder a su mamá…y por ende estaban pasando por una situación familiar muy complicada. Hoy a la distancia puedo asegurar que fue la única alegría en tan duro momento.

Cada año que en algún acontecimiento del club veo la foto del plantel (y yo con 8 años aparezco hincado al lado de mi ídolo), me lleva a aquel momento y los ojos se me llenan de lágrimas… como puede ser, que desde un equipo de futbol se pueda hacer tan feliz a un niño que la estaba pasando mal, que estaba sufriendo; todos ustedes en ese momento pensaban en jugar al futbol, en hacer lo que sabían hacer, lo que les gustaba…. ganar los partidos y salir campeones, y eso estaba bien, pero lo que no se daban cuenta es que estaban logrando mucho más que eso…

Y acá es donde entra a jugar la institución, los valores que representa, la visión y función social que posee; yo estaba ahí porque pertenecía a la familia albinegra, mis padres nos llevaban al club porque compartían los valores de Blanco y Negro y la institución a través de sus jugadores estaba cumpliendo un rol importantísimo, que quizás en ese momento era imperceptible, pero que a la distancia hace que la unión de las personas con las instituciones estén marcadas por este tipo de hechos. Yo no llegué a jugar nunca para mi querido club, pero me siento y soy de Blanco y Negro… me siento identificado con lo que representa, con sus valores, con sus colores.

Guardo los mejores recuerdos de ese campeonato…me levantaba cada domingo poniéndome la camiseta de Blanco y Negro, iba a todos los partidos… en Suárez, Pigüé o Huanguelén, donde tocara jugar…esperaba a Miguel y al resto de los muchachos en la puerta del vestuario, para que una vez que Manuel Díaz termine la charla técnica me lleven de la mano con ellos hasta el centro de la cancha; gritaba sus goles, los acompañaba al terminar el partido, compartía el viaje de regreso con alguno de ellos en el auto familiar, me invitaban a las cenas de los viernes, a las que conmemoraban campeonatos, etc.

Era como cualquier niño de hoy… me encantaba ir al club, los domingos a la cancha, le pedía a Papá Noel la camiseta de Blanco y Negro…todo pasaba alrededor de estos colores, yo no jugaba a ser Maradona, yo quería ser como Pekel… y eso es porque éramos educados con esos valores, los cuales eran transmitidos por nuestros padres…y hoy nosotros siguiendo el legado familiar tratamos de inculcárselos a nuestros hijos…

Hoy, con 48 años y a 600 km de distancia quiero agradecerles por aquellos momentos, por la camiseta de tela piqué manga larga con el número 9 de las tres tiritas finitas, que me regaló Miguel y el brazalete de capitán de cuerina roja de Jorge Ríos, los cuales conservé por muchísimos años entre mis cosas más valiosas… sin dejar de recordarles todo lo que significaron para aquel niño, que renovaba sus sueños cada domingo.

Pablo Opel